Ayuntamiento de Madrid

Ventas, escuela de presas políticas(Noviembre, 1944)

Boletín "Victoria". Principios de 1946. AHPCE. Publicaciones periódicas. Carpeta 13.

Durante buena parte de los años cuarenta, ya como prisión central, Ventas se convirtió en un referente de la lucha contra la dictadura protagonizada por las mujeres en el ámbito carcelario, como lo sería Burgos para los presos varones

 A lo largo de la década de los cuarenta, en Ventas se fue configurando una comunidad resistente de presas políticas venidas de toda España, condenadas a largas penas por "delitos de posguerra", esto es, cometidos con posterioridad al primero de abril de 1939. Todas estas mujeres interiorizaron a su llegada un cuerpo común de relatos de dignidad y resistencia, desde la "oficina de penadas" de Matilde Landa hasta la ejecución de las "Menores", que constituyeron su memoria colectiva.

 

              

Los distintos grupos -socialistas, comunistas, libertarios- se organizaban por salas y galerías, a partir de la célula básica de la "comuna" o "familia": grupos de afinidad en los que una "madre" repartía los paquetes puestos en común según las necesidades de cada una. Así organizadas, las presas políticas coordinaron acciones conjuntas de protesta y resistencia: desde plantes colectivos, algunos en complicidad con las presas "comunes", hasta complicadas fugas -como la de Elvira Albelda y Asunción Rodríguez en noviembre de 1944, cuando las Hijas del Buen Pastor ya no estaban en Ventas- y sabotajes en los talleres.

Año tras año organizaron asimismo conmemoraciones clandestinas de aquellos eventos que pautaban y reforzaban su identidad como presas políticas: el 14 de abril, fecha de proclamación de la Segunda República, o el Primero de Mayo, fiesta de los trabajadores. Editaron boletines y periódicos clandestinos manuscritos -Mundo Obrero, Juventud Reclusa, Nuestro Guía, Victoria- con las informaciones que les llegaban del exterior y cuestiones sobre la vida y la militancia en prisión.

Mantuvieron, a su vez, contacto con la resistencia en el interior de España así como con organizaciones del exilio, como la Unión de Mujeres Españolas, para denunciar las condiciones de la cárcel o solicitar indultos para sus compañeras condenadas a muerte, como la reputada científica María Teresa Toral en 1946, cuyo caso consiguió una gran atención mediática internacional.

    

Todo ello las fue configurando como comunidad resistente, fuertemente cohesionada, aunque no exenta de conflictos internos, compuesta por una larga serie de prácticas comunes que iban desde las acciones de protesta hasta los grupos de autoformación -cultural, política- pasando por la solidaridad y el apoyo mutuo ejercitado a través de las "comunas".

 

Fuentes: Revista Mujeres Antifascistas Españolas. Boletines Mundo Obrero, Juventud Reclusa, Nuestro Guía, Victoria. Publicaciones periódicas. AHPCE. SIERRA BLAS, Verónica (2005): "La información como resistencia. Periódicos manuscritos en las cárceles de Franco". En DESVOIS, Jean Michel: Prensa, impresos, lecturas en el mundo hispánico contemporáneo. Bordeux, pp. 437-462; BUENO AGUADO, Mario (2017): "Mantener la identidad luchando y escribiendo. Prensa manuscrita en la cárcel de Ventas (1946-1947)". En Hispania Nova, nº 15. RODRIGO, Antonina (2012): Una mujer silenciada. María Teresa Toral. Ciencia, compromiso y exilio. Barcelona. YUSTA, Mercedes (2009): Madres coraje contra Franco. La Unión de Mujeres Españolas en Francia. Del antifascismo a la guerra fría (1941-1950). Madrid.

 

Ventas, escuela de presas políticas