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Victoria Kent, Directora General de Prisiones(Abril, 1931)

Victoria Kent. 13/05/1933. Agencia EFE/Díaz Casariego.

Con la llegada de la Segunda República, la abogada Victoria Kent Siano fue nombrada Directora General de Prisiones. Uno de sus principales proyectos consistió en la creación de una "Prisión Modelo" concebida y diseñada específicamente para mujeres, la primera de España

Discípula del ilustre penalista Luis Jiménez de Asúa, su principal propósito al asumir el cargo fue modernizar el sistema penitenciario español, de acuerdo con las tesis correccionalistas europeas, y, sobre todo, mejorar las condiciones de las prisiones. En este sentido, las de mujeres la preocupaban de manera especial. 

"La mujer delinque poco, pero sufre un castigo mil veces más duro que el hombre. Yo he visto cárceles de mujeres y son un espectáculo de horror. Primero arreglar cárceles para mujeres; mi criterio es de absoluta igualdad" 

Para ello se propuso, entre otras medidas, fundar la primera "Prisión Modelo" específicamente diseñada para mujeres. La primera piedra del edificio fue solemnemente colocada en el día de Nochebuena de 1931, con la asistencia del entonces ministro de Justicia, Álvaro de Albornoz; Rafael Sánchez Guerra, secretario general de la Presidencia de la República; Manuel Sainz de Vicuña Camino, autor y arquitecto del proyecto; y la propia Victoria.

 

             

 

Licenciada en Derecho -en 1924- y admiradora de la labor de Concepción Arenal, contaba ya por aquellas fechas con una brillante trayectoria como abogada cuyo hito más notorio había sido la defensa de Álvaro de Albornoz, realizada poco antes de su nombramiento. En su discurso de toma de posesión de abril de 1931, su presentador como ministro de Justicia, el socialista Fernando de los Ríos, había destacado su nombramiento como ejemplo pionero de "la incorporación de la mujer a la vida directiva de la administración".

Discurso de toma de posesión de Victoria Kent en el ministerio de Justicia, abril de 1931

 

Por entonces era ya una figura popular a la vez que altamente cualificada para el desempeño de su cargo, y representaba también, en primera línea, a una nueva generación de mujeres intelectuales y profesionales que irrumpía en el mundo de lo público de la mano del nuevo régimen. Una generación de mujeres que, conscientes de su situación, buscaban apoyarse unas en otras y organizarse para la defensa de sus intereses, como María de Maeztu –la primera directora de la Residencia de Señoritas en 1915- o Isabel Oyarzábal –futura diplomática con la República- con quienes en 1926 había colaborado en la fundación del Lyceum Club de Madrid, concebido como “un centro cultural a modo de plataforma pública de la emancipación femenina”. 

Como figura pública, Victoria Kent encarnaba además el nuevo talante humanista que los protagonistas de la nueva República gustaban proyectar. Su propia condición de mujer al frente de las prisiones españolas evocaba una imagen de “sensibilidad y bondad femeninas”, que si bien al principio resultó conveniente para el régimen, no tardaría en terminar resultando incómoda para las necesidades represivas de los sucesivos gobiernos republicanos. 

 

                 

 

En el pensamiento de Victoria Kent confluían dos tradiciones teóricas que explican su labor durante el año aproximado que duró su gestión, un período corto pero rico en reformas. Por una parte, la llamada “huella institucionista”, su formación según el modelo de la Institución Libre de Enseñanza, completada durante su estancia y estudios en la Residencia de Señoritas de Madrid. De esta fuente procedía su énfasis constante en la educación como medio indispensable de corrección del delincuente, hasta el punto de atreverse a presentar la escuela como modelo ideal de lo que debería ser toda cárcel, siguiendo las enseñanzas del pedagogo Manuel Bartolomé Cossío. 

La otra tradición que alimentó el ideario de Victoria Kent era la teoría positivista-correccionalista en el discurso penal, inspirada por Pedro Dorado Montero, que tendría al abogado socialista Luis Jiménez de Asúa como su más destacado representante. La aconfesionalidad y el cientificismo son algunos de los rasgos principales de esta doctrina, que explicarían medidas en su momento tan polémicas como la supresión de la obligatoriedad de la asistencia de los reclusos a actos religiosos, la disolución del Personal de Capellanes de la Sección Facultativa del Cuerpo de Prisiones o la sustitución de las religiosas que se encargaban de la administración y custodia de las prisiones de mujeres por un nuevo cuerpo especializado, la Sección Femenina Auxiliar.

 

Fuentes: Cita de Victoria Kent a la revista Estampa, en entrevista a Josefina Carabias (25/04/1931); la definición del Lyceum Club, de Amparo Hurtado en su prólogo a las memorias de BAROJA, Carmen (1998): Recuerdos de una mujer de la Generación del 98. Barcelona; MANGINI, Shirley (2001): Las modernas de Madrid. Las grandes intelectuales españolas de la vanguardia. Barcelona; TELO NÚÑEZ, María (1995): Concepción Arenal y Victoria Kent: las prisiones, vida y obra. Madrid; RAMOS PALOMO, María Dolores (1998): "El informe del Congreso Internacional de Estudiantes de Praga o la huella de la Institución Libre de Enseñanza en Victoria Kent (1921)", en Arenal. Revista de Historia de las Mujeres, Vol. 5, nº 2, pp. 423-431. GARGALLO VAAMONDE, Luis (2011): El sistema penitenciario de la Segunda República. Antes y después de Victoria Kent (1931-1936). Madrid.
 

Discurso de toma de posesión de Victoria Kent como directora general de Prisiones, 1931. Documental "El amanecer de una nueva era", de la cadena Fox Movietone. Fondo documental del Patronato Niceto Alcalá-Zamora y Torres. Donación Francisco Adame Serrano,

Entrevista con Victoria Kent (1979). Programa A Fondo (RTVE)

Victoria Kent, Directora General de Prisiones