Ayuntamiento de Madrid

María del Carmen Cuesta Rodríguez (1922-2010)

Nació en Madrid, en el seno de una familia acomodada y comprometida. Mari Carmen siempre recordó como experiencia fundamental el viaje que hizo a Asturias en compañía de su madre, Luz Rodríguez Canga, oriunda de Sama de Langreo, con el descubrimiento de las condiciones de vida de las familias de los mineros tras la represión del levantamiento de octubre de 1934. En 1936 su padre, Alfonso Cuesta Santamaría, que por aquellas fechas ingresó en el PCE, la animó a que estudiara dibujo con el cartelista José Bardasano, en el antiguo instituto Reus de la Puerta del Sol.

Por influencia de su gran amiga Virtudes González, a quien conoció en el estudio, en junio de 1937 se afilió a la Juventud Socialista Unificada, en el sector Oeste, donde conoció asimismo al compañero de Virtudes, Valentín Ollero. Tras su formación en la escuela de cuadros de Madrid, fue nombrada responsable de "Cometas" en el comité provincial, sección dedicada a la atención de los niños y niñas de familias obreras, a las órdenes de Eugenio Mesón.

El final de la guerra la sorprendió recorriendo los pueblos de la provincia de Madrid -Aranjuez, Villaconejos, Chinchón- mientras realizaba labores de propaganda contra el golpe de Estado contra la República que significó la Junta de Casado, en compañía de Virtudes. Junto a ella, participó en labores de apoyo a los presos y en la reconstrucción del comité provincial de la JSU, pero fue detenida el 14 de mayo, a las tres de la madrugada, en el domicilio familiar de la calle Jorge Juan 76. 

En aquel entonces contaba 16 años. En la Dirección General de la Policía Urbana de misma calle Jorge Juan -nº 5, sede también del Tribunal Militar número 8- coincidió, entre otras compañeras, con Victoria Muñoz y Anita López Gallego, que, como Virtudes, serían ejecutadas el 5 de agosto.

Su tía y su hermana Angelita también resultaron detenidas, al igual que su padre, Alfonso, que sería fusilado en noviembre de aquel año. Angelita, de 18 años, fue exculpada por su hermana y puesta en libertad a los ocho días. Mari Carmen fue sometida a duros interrogatorios. Allí pasó más de quince días hasta que fue trasladada a Ventas.

Entrevista Valencia, 15-12-2003



Muy pronto fue destinada a la sala de menores, donde la profesora institucionista María Sánchez Arbós, acompañada de Rafaela González Quesada -Rafita- daba clases de francés, matemáticas y cultura general a las presas jóvenes en la llamada "Escuela de Santa María".

 

Entrevista Valencia, 15-12-2003



No todo eran sinsabores. Mari Carmen evocaba también las alegría de las más jóvenes como ella que, cosa lógica a su edad, eludían las horas de estudio para divertirse, bromear e incluso bailar claqué, a veces para enfado de sus compañeras mayores.

 

Entrevista Valencia, 15-12-2003



Mari Carmen Cuesta recordaría siempre la noche de la "saca" de las Trece Rosas, la madrugada del cinco de agosto de 1939, cuando fueron a buscar a Victoria Muñoz -que dormía justo a su lado-, Martina Barroso y Anita López Gallego para la ejecución.

Entrevista Valencia, 15-12-2003



Aunque estaba incluida en el expediente de las Trece Rosas, tanto Mari Carmen como Argimira Hompaneda, Anita Hidalgo y María del Carmen Vives fueron separadas del mismo y juzgadas aparte, el 15 de diciembre, seguramente por razones de edad. Con fecha 16 de enero de 1940, Mari Carmen Cuesta, Anita y Argimira fueron condenadas a doce años y un día de prisión.

Durante la fiesta de la Merced del año 1939 celebrada en Ventas, Mari Carmen siempre recordaría la poesía que una de las profesora institucionista por entonces encarceladas, María Sánchez Arbós, le encargó que recitara. El recitado del poema, aparentemente inofensivo -del poeta mexicano Juan de Dios Peza- en un acto presidido por la directora Carmen Castro y por Amancio Tomé, inspector director de Prisiones, se convirtió en un alegato contra la violencia de la represión que se había llevado a Virtudes y a tantas compañeras de Mari Carmen.

Entrevista Valencia, 15-12-2003



Tras Ventas, Mari Carmen pasó por las cárceles de Tarragona, Les Corts (Barcelona), Girona, Santander y Ocaña, para finalmente ver conmutada su pena por la de seis años y un día, en marzo de 1944, y ser liberada a lo largo de ese mismo año. En realidad no debería haberse beneficiado de la reducción -al tratarse de un delito de posguerra, cometido con posterioridad al primero de abril de 1939, que no de guerra- pero fue el propio director de la prisión de Santander quien traspapeló el oficio de la Dirección General de Prisiones que lo impedía.



La madre de Mari Carmen, Luz Rodríguez Canga, también fue encarcelada y pasó nueve meses en Ventas. A su salida, la madre y las hijas rehicieron su vida en Valencia. Mari Carmen militó en el PCE durante toda la dictadura y tras su legalización. Siempre estuvo dispuesta a ofrecer su testimonio a quien quisiera escucharlo: a Tomasa Cuevas, que la entrevistó para su libro Cárcel de Mujeres; a Carlos Fonseca, para su libro Trece rosas rojas; a Verónica Vigil y a José María Almela para su documental Que mi nombre no se borre de la historia, y a tantos otros.

Hasta su fallecimiento el 16 de octubre en Valencia, siempre se mantuvo fiel a las convicciones que la llevaron a ingresar en la JSU.

 

Que mi nombre no se borre de la historia. Documental de Verónica Vigil y José María Almeda (2004)

María del Carmen Cuesta Rodríguez (1922-2010)